¿Estás construyendo el emprendimiento que quieres o el que crees que deberías tener?
Vivimos rodeados de modelos de éxito que nos dicen cómo deberíamos crecer, cuánto deberíamos vender, cuántos seguidores deberíamos tener y hasta cuánto deberíamos trabajar. Pero ¿qué pasa cuando ese modelo no tiene nada que ver con la vida que realmente quieres construir?
Quizás no quieres el emprendimiento que estás intentando construir
Abres Instagram y ves a alguien que tiene miles de seguidores.
Otra persona acaba de lanzar un nuevo producto.
Alguien más muestra que trabaja desde diferentes lugares del mundo.
Otra emprendedora cuenta que tiene un equipo de diez personas.
Y alguien publica que acaba de alcanzar una facturación que tú todavía estás intentando conseguir.
Entonces aparece una pregunta que quizás ni siquiera dices en voz alta:
“¿Qué estoy haciendo mal?”
Quizás sientes que deberías publicar más.
Tener más clientes.
Crear más productos.
Trabajar más horas.
Crecer más rápido.
Contratar un equipo.
Estar presente en todas las plataformas.
Aumentar tus ingresos.
Y, poco a poco, puedes terminar construyendo un emprendimiento basado en una idea de éxito que no necesariamente es tuya.
Porque una cosa es inspirarte en otros emprendedores.
Y otra muy diferente es utilizar la vida, los resultados y las decisiones de otras personas como medida para determinar si tú estás avanzando correctamente.
El problema es que no todos queremos lo mismo.
Y eso también debería poder reflejarse en nuestros emprendimientos.
El modelo de éxito que aprendimos
Durante mucho tiempo hemos asociado el crecimiento con hacer más.
Más ventas.
Más clientes.
Más seguidores.
Más productos.
Más alcance.
Más horas de trabajo.
Más equipo.
Más ingresos.
Y crecer, por supuesto, puede ser maravilloso.
El problema aparece cuando asumimos que existe una única manera correcta de hacerlo.
Quizás has visto a otros emprendedores crecer de determinada forma y comenzaste a pensar que tú también deberías hacerlo así.
Pero hay una pregunta que pocas veces nos hacemos:
¿Ese tipo de crecimiento realmente es compatible con la vida que quiero tener?
Porque quizás quieres aumentar tus ingresos, pero no quieres trabajar doce horas al día.
Quizás quieres tener más clientes, pero no quieres atender a cientos de personas.
Quizás quieres vender más, pero no quieres estar creando contenido constantemente.
Quizás quieres crecer profesionalmente, pero también quieres tener tiempo para tu familia, tus hobbies, tus amigos o simplemente para descansar.
Y quizás no quieres construir una empresa enorme.
Quizás quieres construir un negocio pequeño, rentable, estable y que te permita vivir bien.
Eso también es éxito.
La comparación no siempre aparece porque quieres ser como alguien más
A veces pensamos que compararnos significa querer exactamente lo que tiene otra persona.
Pero puede ser mucho más sutil.
Puedes comenzar a cuestionar tu propio camino porque alguien está creciendo más rápido que tú.
Puedes sentir que estás atrasado porque otro emprendedor ya consiguió algo que tú todavía no.
Puedes empezar a modificar tus precios, tus servicios, tus horarios o tu estrategia porque ves que a alguien más le funciona.
Y sin darte cuenta, puedes terminar tomando decisiones importantes desde una pregunta equivocada:
“¿Qué está funcionando para los demás?”
cuando quizás deberías comenzar por:
“¿Qué tiene sentido para mí?”
Porque lo que funciona para otra persona no necesariamente es sostenible para ti.
Su modelo de negocio puede responder a una etapa completamente diferente.
Sus prioridades pueden ser otras.
Sus recursos pueden ser diferentes.
Su personalidad puede ser distinta.
Su realidad familiar puede ser otra.
Su definición de éxito puede no parecerse en absoluto a la tuya.
Por eso, comparar resultados sin conocer el contexto completo puede convertirse en una manera muy injusta de evaluar tu propio proceso.
Tu emprendimiento debería tener espacio para tus valores
Emprender con consciencia no significa dejar de querer crecer.
Significa preguntarte para qué quieres crecer y qué estás dispuesto a construir en el proceso.
Tus valores también deberían participar en tus decisiones empresariales.
Si para ti la libertad es importante, ¿tu modelo de negocio te permite tenerla?
Si valoras profundamente tu tiempo, ¿tu emprendimiento depende de que estés disponible todo el día?
Si para ti es importante la tranquilidad, ¿estás construyendo una estructura que te mantiene constantemente en urgencia?
Si quieres disfrutar más de tu vida, ¿tu negocio está diseñado para acompañar esa intención?
Si quieres tener más tiempo para tu familia, ¿las decisiones que estás tomando están acercándote o alejándote de eso?
No se trata de construir un negocio perfecto.
Se trata de construir uno que tenga sentido para la persona que eres y para la vida que quieres vivir.
Tu ritmo también puede ser diferente
Otra de las grandes fuentes de comparación es la velocidad.
Ves a alguien lanzar algo en tres meses.
Alguien más consigue sus primeros cien clientes rápidamente.
Otra persona crece muchísimo en un año.
Y puedes comenzar a sentir que tú también deberías estar avanzando a ese ritmo.
Pero crecer rápido no siempre significa crecer mejor.
Hay etapas que necesitan tiempo.
Hay negocios que necesitan madurar.
Hay decisiones que requieren experiencia.
Hay personas que están construyendo mientras atraviesan otras responsabilidades importantes.
Y hay momentos en los que avanzar más lentamente es precisamente lo que permite construir algo más sólido.
No necesitas correr solamente porque alguien más está corriendo.
Tu proceso no tiene que tener el mismo ritmo que el de nadie.
¿Qué tan alineado está tu emprendimiento contigo?
Te propongo hacer una pausa y responder estas preguntas con honestidad.
No pienses en lo que “deberías” responder.
Piensa en lo que realmente sientes.
1. ¿Tus objetivos actuales realmente son tuyos?
¿O estás persiguiendo resultados porque ves que otras personas los están consiguiendo?
2. ¿Tu modelo de negocio se adapta a la vida que quieres?
¿O tu vida está constantemente adaptándose a las necesidades de tu negocio?
3. ¿Tu manera de trabajar respeta tus valores?
Lo que haces, cómo vendes, cómo atiendes y cómo creces… ¿refleja aquello que realmente consideras importante?
4. ¿Tu ritmo de crecimiento es sostenible para ti?
No para Instagram.
No para tu competencia.
No para lo que alguien dice que deberías conseguir.
Para ti.
5. ¿Puedes decir que no a oportunidades que no están alineadas contigo?
Porque no toda oportunidad es una buena oportunidad.
A veces crecer también implica aprender a elegir.
6. Si nadie pudiera compararte con nadie…
¿Qué tipo de emprendimiento construirías?
Esta última pregunta puede ser especialmente reveladora.
Porque cuando desaparece la mirada de los demás, quizás aparece con más claridad lo que realmente quieres.
Quizás necesitas definir tu propia idea de éxito
Antes de preguntarte:
“¿Cómo quiero crecer?”
quizás necesites preguntarte:
“¿Para qué quiero crecer?”
Antes de preguntarte:
“¿Cuántos clientes quiero tener?”
pregúntate:
“¿Qué tipo de experiencia quiero ofrecer y qué tipo de vida quiero sostener?”
Antes de preguntarte:
“¿Cuánto quiero facturar?”
pregúntate:
“¿Qué quiero que esos ingresos hagan posible en mi vida?”
Y antes de intentar copiar una estrategia que funciona para alguien más:
“¿Esta estrategia tiene sentido para mí?”
Porque el objetivo no debería ser construir el emprendimiento que se ve más exitoso desde afuera.
El objetivo debería ser construir un emprendimiento que también se sienta exitoso desde adentro.
Ejercicio: diseña tu propia definición de éxito
Toma unos minutos y completa estas frases:
Para mí, tener éxito significa…
Quiero que mi emprendimiento me permita…
No estoy dispuesto/a a sacrificar…
Quiero que mi manera de trabajar se caracterice por…
Quiero que mi negocio tenga espacio para…
Una meta que realmente quiero alcanzar, aunque nadie más la considere importante, es…
Una cosa que estoy haciendo únicamente porque siento que debería hacerla es…
Una cosa que podría dejar de perseguir es…
Y finalmente:
Si pudieras construir tu emprendimiento sin compararte con nadie, ¿qué cambiarías?
No tienes que cambiarlo todo inmediatamente.
Pero quizás exista una decisión que ya sabes que necesitas revisar.
Tu emprendimiento no tiene que parecerse al de nadie
Quizás durante mucho tiempo has pensado que necesitas encontrar la fórmula correcta para crecer.
La estrategia correcta.
La cantidad correcta de contenido.
El número correcto de clientes.
El ritmo correcto.
Pero quizás el verdadero desafío sea otro:
dejar de buscar una fórmula universal y comenzar a construir una forma de emprender que tenga sentido para ti.
Porque tu emprendimiento no tiene que parecerse al de nadie.
No tiene que tener el mismo tamaño.
No tiene que crecer al mismo ritmo.
No tiene que funcionar con los mismos horarios.
No tiene que tener los mismos productos.
No tiene que perseguir los mismos objetivos.
Tiene que ser coherente contigo.
Y eso requiere conocerte, cuestionar algunas ideas que has aprendido sobre el éxito y atreverte a tomar decisiones desde tus propios valores.
Quizás no necesitas construir un emprendimiento más grande.
Quizás necesitas construir uno más tuyo.
Y cuando tu negocio comienza a tener espacio para tu propósito, tus valores, tus límites y la vida que realmente quieres vivir, el crecimiento deja de ser solamente una cuestión de cuánto haces.
También comienza a ser una cuestión de cómo quieres vivir mientras construyes.
Para seguir profundizando
Si estás en un momento en el que quieres revisar tu manera de emprender, conectar tus objetivos con tus valores y construir un negocio que pueda convivir de una manera más saludable con tu vida, puedes encontrar recursos y herramientas para acompañarte en ese proceso en:
equilibrioalemprender.com
También puedes conocer el Combo 2 — Emprende con Consciencia + E-book, creado para quienes quieren profundizar en una manera de emprender más consciente, alineada y sostenible.
Tu emprendimiento no tiene que parecerse al de nadie
Tiene que permitirte construir algo que tenga sentido para ti.
Porque el verdadero éxito no debería medirse únicamente por lo que consigues.
También debería poder medirse por la persona en la que te conviertes y la vida que eres capaz de construir mientras lo consigues.
Recuerda que estoy aquí para acompañarte.
Con cariño, Dalí :)